5 condiciones y habilidades para ser un excelente coach ejecutivo

5 condiciones para ser un excelente coach ejecutivo: habilidades a tener en cuenta

Escrito por Daniel Colombo

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El coaching (en español “entrenador”) se sigue expandiendo como una disciplina dinámica, transversal y que asiste a las personas y organizaciones de todo tipo en desarrollar su potencial.

Escuelas, cursos, seminarios, talleres; propuestas de todo tipo, y la utilización de la palabra “coach” en cosas tan disímiles como clases de pastelería y confección de prendas textiles, parece haber inundado el panorama en cuanto a capacitación y trabajo profesional.

Dentro de este mundo, existe lo que llamamos el coaching ejecutivo (business coach), dedicado específicamente a expandir las habilidades que necesita el líder que hay en ti, para aumentar tu desempeño profesional (y también personal). El proceso es de doble vía: se crece como persona, y a la vez, en el ámbito laboral.

Los 5 primeros pasos para ser coach ejecutivo

Para ser un coach ejecutivo de excelencia, es necesario reunir una serie de condiciones básicas. Tal vez quieras dedicarte a esta carrera apasionante, para lo que te recomiendo formarte en lugares formales donde se asuma lo asuma como lo que es: trabajarás con procesos de transformación humana; y esto requiere máxima responsabilidad y delicadeza en el abordaje, más allá del conocimiento de las técnicas y herramientas.

También es factible que quieras aplicar las habilidades del coaching profesional para tu liderazgo personal y de equipos: en cualquier caso, es necesario tomar en cuenta estos cinco pasos iniciales:

  • Verifica el para qué quieres acercarte al coaching ejecutivo: ¿Nace de tu ego de querer estar al frente acompañando a personas? ¿O de una necesidad genuina de hacer aportes de valor y dejar tu huella en el mundo con un sentido más trascendente, a la vez que aportas para el negocio o empresa? ¿Piensas que es una salida laboral rápida para complementar tus ingresos? Recuerda: ser coach profesional requiere mucho tiempo de formación, estudio y dedicación.
  • Trabaja en tu autoconocimiento: es la llave esencial para poder dedicarte a acompañar a otros en su proceso de desarrollo. Si no te conoces lo suficiente, no podrás hacerlo frente a otros para contribuir a su desarrollo. Conozco muchos coaches que se dedican a ayudar en temas de prosperidad económica… y ellos mismos no tienen siquiera para pagarse un café: así no funciona, porque uno de los principios básicos del coaching ejecutivo profesional es la congruencia entre lo que piensas, dices, haces y sientes. Al trabajar con otro o con equipos completos, necesitas visualizar todo el tiempo el potencial del coachee (a mi me gusta llamarlo “cliente”). Si ponemos el prejuicio que surge de evaluar sus resultados actuales difícilmente podremos acompañarlos a futuro.
  • Ver la totalidad del universo que esa persona se representa a sí misma: llega un momento donde es probable que el coach ejecutivo crea más en su cliente, que ese coachee en sí mismo. Es que todos tenemos creencias y paradigmas que, de alguna forma, nos limitan y nublan la vista.
  • Decide qué tipo de coach quisieras ser o ejercer: no es lo mismo un coach de vida que acompaña en procesos vitales (no terapéuticos, eso es terreno de la psicología y psiquiatría, como veremos más abajo); coach ejecutivo (trabajando junto a profesionales), coach con programación neuro lingüística (para generar transformaciones con esa metodología que te sugiero especialmente); neurocoach (coaching basado o combinado con neurociencias aplicadas); coaching de corriente norteamericana (más enfocado en resultados y en el desarrollo concreto de los objetivos que tienes).

Como observarás, el camino es amplio y variado, y muchas veces, al ingresar en cualquier formación, se la presenta como “la única” forma de hacer coaching. Y esto no es cierto. Hay muchas corrientes de formación, siendo cinco las principales con mayor alcance a nivel internacional: norteamericana, PNL, neurocoaching, europea y ontológico (con especial presencia en el cono Sur de América Latina).

Lo que siempre quisiste saber sobre coaching y no te animaste a preguntar

Estas preguntas quizás sirvan para orientarte:

  • ¿Todo es coaching? Definitivamente, no. Muchas corrientes de desarrollo personal, industrial, deportivo, artístico, por citar sólo pocos ejemplos, han adoptado esta denominación porque está en auge, y les parece que, de esa forma pueden apropiarse de un concepto profundo y que se estudia y desarrolla muy seriamente -sin que esto signifique que no lo es, lo que otras personas ejercen-  Quizás usar la palabra “coach” no está errado si se refiere al desempeño de un entrenador en cualquier campo. Lo que hace más ruido a personas como tú, generalmente, es que se aplique la denominación “coaching” a cualquier cosa. Te sugiero que chequees previamente los antecedentes de quien se dice coach. Es fundamental que tenga al menos cinco años de práctica continua y dedicada exclusivamente a esta actividad. Si se dedica al coaching ejecutivo o empresarial, me permito sugerir que tenga dicha experiencia previa en algún tipo de negocio; de lo contrario, lo que me refieren los clientes que han pasado por eso, es que no logra captar la esencia subyacente en el mundo ejecutivo; y el encuentro parece más la repetición de un esquema o un manual, que un verdadero proceso de coaching.
  • ¿Todos necesitan coaching?  La respuesta también es no. Hay personas con habilidades suficientes para superar y desarrollar su propio potencial por sus propios medios. Otros, que necesitan de psicoterapia en diferentes vertientes. Y están los que sí encuentran en el coaching una herramienta excelente, de resultados en corto y mediano plazo, y de mucha claridad para despejar temas complejos, y establecer un plan de acción.
  • ¿Es lo mismo coaching que psicoterapia?  No son lo mismo. El coaching no aborda los temas de patologías ni desórdenes mentales; no tiene una raíz terapéutica en sí, si bien sirve -y con creces- a que te sientas mucho mejor si trabajas con un profesional de verdad. Es ideal como complemento de la terapia, por ejemplo, para definir metas y objetivos, tomar consciencia de situaciones del presente, proyectar y ejecutar las acciones para sentirse más pleno y en equilibrio.
  • ¿Hay muchos terapeutas que dicen ser coach? Sí. En el mundo muchos psicólogos, psiquiatras y profesionales de distintas ramas de la salud mental han adoptado la denominación de “coach”. Esto surge porque algunos han estudiado la disciplina del coaching, y la complementan con su saber universitario de base; otros, se suben a la ola de la moda del coaching, y, hay que decirlo, los honorarios que, muchas veces, son superadores a las consultas de un terapeuta.
  • ¿Todos los coach son conferencistas? No; una mínima cantidad de coach somos conferencistas (speaker, en inglés), así como hay una inmensa mayoría de profesionales que no se animan por distintos motivos a trabajar ante grandes auditorios, e, incluso, a coordinar grupos o talleres. Para ser speaker hay que prepararse; tener la técnica y, sobre todo, las habilidades de empatía y comunicación efectiva para llegar a tocar el corazón (no sólo la mente) de cada persona. Sólo así se produce una verdadera transformación. También funciona a la inversa: no necesariamente un buen speaker es un buen coach.
  • ¿Hay embaucadores dentro del coaching? Sí, en la misma proporción que en cualquier otra actividad. Para que tomes recaudos: es importante conocer la trayectoria y antecedentes probados del coach; así como testimonios de sus clientes (“coachees”) y de las empresas donde se desempeña. Luego, el rapport que establezcas con cada profesional es el otro cincuenta por ciento para que pueda funcionar tu proceso de coaching. Y algo más: que alguien tenga el título de la carrera de coach no garantiza que tiene las competencias para ejercerlo: puede tener mucho marco teórico, pero no conecta, por lo cual es difícil que ayude eficazmente a que las personas obtengan resultados. 

5 condiciones y habilidades para ser un excelente coach

Como vemos, ser un excelente coach requiere maduración personal, introspección, un fuerte trabajo interno, y, luego, centenares de horas de práctica: no se logra solamente estudiando. Aquí vamos:

El coach debe dejar el ego de lado

A la hora de trabajar y ejercer su función, el profesional del coaching necesita moderar y minimizar su ego personal, para dar lugar a un intercambio fluido y libre del cliente-coachee. Necesita tener la humildad para ponerse al servicio del otro. Debe salir de su rol protagónico para dedicarse a acompañar, guiar y sostener. Si el ego del coach interviene en el proceso, es posible que no se logre el mejor resultado, ya que se busca que lo que se avanza se consolide rápidamente y se proyecte en el tiempo. Por favor, no creas en los coach que dicen saber de todo porque tienen -usualmente- habilidad de palabra. Debes leer lo no dicho, y también guiarte por tu percepción. Si no evolucionas, hay algo en ti que quizás debas revisar, y también en la metodología de tu coach, que no te inspira, motiva o guía con suficiente precisión para que despegues y crezcas. Una reflexión final: llama la atención la rivalidad que se da en las escuelas de coaching entre los mismos colegas (quizás la misma que en cualquier otra profesión, aunque aquí exacerbada por el ego que parece inflarse cada vez más). Incluso hay dos grandes referentes del coaching a nivel mundial que se disparan munición pesada cada vez que pueden, y hasta tienen nombres iguales en sus empresas.

Ser impecable

Implica, entre muchos otros aspectos el cumplimiento de los acuerdos, los pactos de trabajo con el cliente, y todo lo inherente a la operatoria y logística de la tarea; hasta su vida personal, lo que comparte en sus redes sociales; la forma en que se mueve por el mundo. Además, necesita estar siempre libre de todo prejuicio. Un ejemplo: si tu consulta de coaching alude a que necesitas generar más ingresos, no podrá ayudarte de ninguna forma un coach carente, y que vive con lo mínimo para subsistir. ni tampoco aquel que piensa que ganar dinero está mal y que es sucio. En estos casos deberá hacer su propia terapia para superar esas creencias limitantes.  ¿Por qué? Porque necesita tener la vivencia más allá de la teoría; más allá que pueda empatizar y aplicar técnicas estudiadas. Se aprende de la experiencia.

Ser coherente

La concordancia entre lo que se piensa, se dice y se hace es fundamental en un buen coach. Todo lo que de él deriva necesita ser equilibrado y transversalmente coherente. Es difícil que un coach sea excelente cuando lo hace sólo por el dinero, o porque está de moda: esto no se sostiene. El coach necesita tener una fuerte y clara vocación de servir y de entregar lo que sabe, al servicio del cliente-coachee. De no ser así, es muy probable que no avances.

Ser implacable

A veces en los procesos pueden aparecer situaciones donde el coach necesite ejercer una firmeza extra, con el único y excluyente objetivo de dinamizar al cliente, para que pueda moverse hacia otro espacio más afín con el objetivo que se persigue. El coach experimentado sabe hasta dónde llegar y por qué caminos. Desde la conducta del coach, ser implacable implica no incurrir en actos desleales hacia su cliente, mantener la confidencialidad a rajatabla, respetar los marcos legales vigentes en su país en todas sus formas, y llevar adelante el proceso con el objetivo de elevar, acompañar y priorizar al cliente, y no sus propios intereses.

Tener experiencia

Este aspecto es central, ya que hay cantidad de personas que, bajo el nombre del coaching, toman un curso de un día, y ya dicen ser coachs. Esto falta a la verdad. Hay muchos coach con trayectoria de treinta años o más, trabajando alrededor del mundo; y muchos más certificados por las instituciones internacionales. La combinación ideal es la preparación más la práctica probada. Cualquiera que sea la rama que elijas, -coaching personal, ejecutivo, organizacional, deportivo, educacional, etc.- busca siempre la experiencia: te ahorrarás muchos dolores de cabeza. La mejor forma de saber si estás ante un buen coach que puede ayudarte, es pedir referencias, indagar, leer sus artículos y ponencias, ver sus conferencias y libros editados; sus modelos de creación propia (y no derivados de lo que aprendió en sus estudios) y la lista de clientes atendidos. Con ese background, es difícil que te equivoques. Puede que no sea el coach ideal para ti, y eso lo sabrás en el primer encuentro; sin embargo, te darás cuenta de que tiene la trayectoria suficiente y los avales indispensables en la actividad.

Daniel Colombo

Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 30 libros. LinkedIn Top Voice América Latina 2019.

www.danielcolombo.com

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4 Comentarios

  1. Javier

    Es una limitación del coaching que en muchos casos y en situaciones especiales los coachee necesitan un acompañamiento, en otras palabras mas acción y menos palabras, lo que quiero decir es que muchas veces me parece mejor el training, osea el entrenamiento con acompañamiento lo que pueda hacer desarrollar mas la habilidades de las personas?

    Responder
    • Leila

      ¡Hola Javier! ????

      Tienes razón. Muy buen aporte. Es muy importante más acción y menos palabras en muchas ocasiones.

      ¡Un saludo y buen día!

      Responder
  2. Juanjo

    Os dejo un libro de muchos que hay de uno de mis mentores que os dará luz a este tema.
    Título: Coaching no directivo, metodología y práctica
    Autor Leonardo Ravier

    Responder
    • Equipo ThePowerMBA

      ¡Hola Juanjo!????

      Muchísimas gracias por tu comentario y por aconsejarnos un libro relacionado con este tema.¡Lo tendremos en cuenta sin duda!

      ¡Un saludo y que tengas muy buen día!

      Responder

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